El legislador como medio ciudadano
La representación como la intermediación son prácticas en proceso de transformación. En especial, cuando se trata de representación democrática o intermediación de información pública.
Los parlamentarios son, por excelencia, los representantes de los ciudadanos en el Parlamento, ese sitio donde se va construyendo el cuerpo legal que nos rige como sociedad. Vale decir, el poder que hace ley a la ideología y la impone con la fuerza del Estado. Nada menos.
Pero el término representante para designar al legislador o legisladora va quedando chico a la luz del nuevo instrumental tecnológico que nos insertó de lleno en la Sociedad Red.
La implementación de recursos que permiten a la ciudadanía involucrarse e interconectarse entre sí con el fin de debatir los temas que le interesan, hacen del legislador de hoy más un medio que un representante.
Un medio entre el ciudadano y esa conversación que tiene por excelencia la democracia y que es la institución parlamentaria. Un medio de ida y vuelta donde el ciudadano, la ciudadana puede proponer ideas al legislador. Un medio para que el legislador, si sabe utilizar estos recursos, pueda hacer uso de la inteligencia colectiva, uno de los poderes fundamentales de las redes.
Esta transformación no implica pérdida de poder para el parlamentario sino una ampliación de sus funciones en la medida en que el ciudadano se apodera y empodera de las nuevas tecnologías para interactuar en la vida pública.
Esto implica que las nuevas herramientas vienen a ampliar el poder de participación ciudadana al mismo tiempo de brindarle al parlamentario un feed back esencial para el desarrollo de su labor legislativa.
Por otro lado, los medios de difusión, antes intermediarios de la información pública, también se encuentran ante el desafío de transformarse o atrasar.
Porque si el ciudadano se ha convertido en el medio, los medios ¿en qué deberán transformarse?
Buena pregunta para un próximo post.

