Un poco de coherencia
En primer lugar, pido disculpas porque este texto no tiene una vinculación directa con temas legislativos. Pero sí con política y con internet relacionada a la política. Aunque, la verdad, hubiese preferido que sea más elevado, con ideas y creatividad y no para comentar algo que, a todas luces, hace retroceder a la política en cuatro patas y se olvida de la gente, de la sociedad, de la ciudadanía.
Todo comienza cuando el portal de noticias perfil.com publicó anoche una nota firmada por Pablo Mancini, donde asegura que el gobierno nacional inventó la figura de ñoquis digitales para financiar a la militancia. Y entre ellos menciona a una serie de personas, además de tildar como “fantasma” a la Fundación Generación Libre.
Mancini abunda más en nombres que en precisiones sobre lo que denuncia. Y afirma en el final de su artículo que estos militantes “se moderan con las cifras para no hacer demasiado ruido: en todos los casos cobran entre 1.000 y 2.400 pesos”.
Por supuesto que está fuera de discusión que personas que son contratadas para una función dentro del Estado no la desempeñen y utilicen ese tiempo para realizar activismo a favor de un grupo o partido político. Pero mi pregunta es ¿éste es el caso? No lo sé ni me consta. Lo triste es que al propio Mancini tampoco parece constarle. Pero igual arremete. Con lo cual dinamita buena parte de los códigos del periodismo y utiliza a Perfil, uno de los mejores medios en la web periodística argentina, para publicar estos artículos que están más cerca del chimenterío pueblerino que de la política y la ciudadanía.
Pero si hay algo que me llamó la atención y me entristeció es ver que los vicios que tanto nos repugna a quienes creemos que es posible una política sana y transparente, también se enquistan en cronistas veinteañeros como Mancini . Quiero decir con esto que el propio autor de esta nota ha compartido, hace unos pocos meses nomás, más de una actividad con los que ahora denuncia. Y ha ponderado en su propio blog las actividades que ahora le parecen deleznables. ¿Qué cambios hubo desde aquel momento hasta ahora?
Por supuesto que no asumo defensa alguna de las personas que el cronista de Perfil menciona en su nota. Ni entiendo que tampoco se tengan que defender de nada porque en nuestro país, gracias a Dios, prevalece el principio de inocencia. Pero sí me gustaría hacer desde aquí, desde este humilde espacio un llamamiento a la coherencia. Porque no podemos criticar a políticos que siguen atrasando el reloj de la historia si, al mismo tiempo, caemos en los mismos vicios de ellos.
Y coherencia no es hacer la vista gorda frente a hechos repudiables ni pensar lo mismo durante toda la vida. Menos que menos si ejercemos el periodismo. Coherencia es, al menos para mí, poder mantener una opinión más allá del lugar en que me toque trabajar.
Coherencia es también no editar la realidad de tal manera que quede fuera de la foto elementos que por alguna razón no conviene rozar. ¿Ejemplos? El silencio explícito de Mancini al trabajo militante realizado por el grupo de personas que él denuncia con el PSOE a favor de que los ciudadanos españoles residentes en la Argentina emitan su voto en las últimas elecciones. Un trabajo que se materializó en el portal Che y Ole y que contó con el auspicio del Embajador de España en la Argentina, Rafael Estrella.
Para concluir, los blogs, sean como diarios de gestión o diarios personales, contribuyen a medir la coherencia de alguien a partir del entramado de textos que va escribiendo a lo largo de un tiempo determinado. Por suerte. Porque de no existir, muchos podrían convetirse en editores de la realidad según la propia conveniencia del momento. Y, lo más triste, con total impunidad…

