Una linda polémica en Quórum
Desde hace unos días Quórum, se encuentra
como blog destacado en la home del diario Clarín. Por lo que se me ocurrió aprovechar esta exposición para insistir en nuestra clásica prédica de que cada legislador y cada legisladora debe contar con un blog para relatar su gestión, interactuar con la ciudadanía y construir una memoria de su trabajo parlamentario.
Para ello publiqué dos textos. Uno, “Los legisladores deben tener su blog” y el segundo, “Diario de Gestion, los blogs parlamentarios argentinos”. Hasta ahora, el primero de ellos recibió 12 comentarios mientras que el segundo, seis.
En el primer post se percibe el enojo de ciertos comentaristas con los políticos en general:
“…estamos en Argentina; ser legislador/a significa corrupción, enriquecimiento ílicito, libre albedrío. (Pablo)
“Ud le pide a los legisladores argentinos que tengan su blog, y hay algunos que ni deben saber escribir.
Aquí en Argentina,ser diputado, senador, o concejar implica estar huído de alguna causa penal, haber sido delincuente o serlo…” (Tomy Bertuccio)
Aunque hay algunos, como Andrés, Ardnol, Ernesto Bitetti (¿será el guitarrista?), Oscar Elías y Sebastián Lorenzo que opinan a favor del uso del blog como instrumento de comunicación por parte de los políticos.
Pero, también hay una tercera posición que no se detiene en la crítica costumbrista a políticos y legisladores y avanza hacia una caracterización de los vínculos carnales existentes (o que deberían existir) entre ciudadanía y parlamento. Estos comentarios, firmados por Guillermo, concluyen en no recomendar que los legisladores tengan blogs en forma individual.
“…la labor de un legislador o funcionario es, o debería ser, la labor de un integrante de un equipo, de un grupo de personas que tienen un proyecto político y objetivos en común, y no de un individuo que piensa y actúa en soledad”, escribe en su comentario Guillermo que teme que con “esto de los blogs como expresión individual de un legislador puede terminar generando una competencia personal entre quienes más que nunca deben estar pensando en armar buenos equipos para encontrar las mejores soluciones a los problemas de la gente”.
Y a mí me tienta estar de acuerdo con su postura. Pero creo que existen dos detalles en el planteamiento de Guillermo: una es que se sigue viendo a los blogs solo como instrumentos de publicación y no como extensión de la propia voz. Y la otra es que, al coincidir en que la labor legislativa es un equipo, entonces el legislador siempre es la punta de un iceberg, es decir, de todo un equipo, como bien dice Guillermo. Y su blog, entonces, también representa a este conjunto.
De todas maneras, ésta es apenas un esbozo de la rica polémica que se dio en estos días en Quórum. Lo mejor es que pasen y lean.

