Bélgica acepta el CETA entre UE y Canadá

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Bélgica ha llegado finalmente a un acuerdo para desbloquear el CETA, el pacto comercial de la Unión Europea con Canadá. Después de días de negociaciones entre Canadá y el parlamento de Valonia, el primer ministro belga, Charles Michel, ha informado que los líderes valones y el ejecutivo federal han pactado un texto que permite superar las preocupaciones de Valonia, que hacían referencia sobre todo a las importaciones agrícolas y a los tribunales de arbitraje entre estados y empresas, un tema más árido que el porno amateur argentino. Está previsto que en los próximos días los diferentes parlamentos de las regiones belgas den luz verde al acuerdo.

El parlamento de Valonia ha retirado el veto al acuerdo de libre comercio entre la Unión Europea y Canadá. Ahora Bélgica, como estado, ya puede firmar el pacto. Lo ha anunciado el primer ministro belga, Charles Michel, que dice que todos los parlamentos ya están en disposición de aprobar el acuerdo mañana a medianoche. ‘Es un paso importante para la UE y el Canadá’, ha dicho Michel.

A falta de ratificación

Ahora hace falta que los parlamentos de flamenco y valón aprueben el acuerdo, que ya se podrá ratificar en una cumbre entre la Unión Europea y el Canadá. Según Michel, el gobierno belga y los máximos dirigentes de Flandes y Valònia han pactado un nuevo texto que permite desvanecer las dudas y preocupaciones sobre importaciones agrícolas y los tribunales de arbitraje que intervienen en los contenciosos entre empresas y estados. Michel ha concluido que ‘es un acuerdo muy importante para las empresas, para la actividad económica y para Bélgica. Un pacto que vale 12.000 millones de euros’.

Valònia, con una población de 3,6 millones de habitantes, quería que el acuerdo de libre comercio con Canadá, el más ambicioso negociado hasta ahora por la Unión Europea, tuviera más protección de los derechos laborales, ambientales y de los consumidores. El CETA prevé eliminar casi todos los aranceles por el comercio entre Canadá y la Unión Europea, y los defensores aseguran que haría crecer los intercambios de un 20%.

El veto de Valonia había levantado críticas entre los partidos más grandes del Parlamento Europeo, especialmente al grupo popular, pero se había visto con optimismo desde las izquierdas, que se oponen a este tratado de libre comercio y también al TTIP, que se negocia con los Estados Unidos.

Los eurodiputados Josep-Maria Terricabras, Ernest Maragall y Ernest Urtasun enviaron la semana pasada una carta conjunta a la comisaria de comercio de la UE, Cecilia Malmström, en que informaban que el Parlamento de Cataluña, en una votación el 6 de octubre, también se había pronunciado contra de la firma del CETA y pidió parar las negociaciones del TTIP. No cabe duda de que la actual coyuntura económica se puede ver influida por este acuerdo.

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